En tu honor, en tu memoria, caminare las calles de esta ciudad silenciosa, mirando hacia arriba, y me fumare el último resto de un lucky strike, mientras se van ennegreciendo las letras de la marca, al calor de las cenizas ardientes. Me detendré un segundo en una esquina y mientras el semáforo cambie de color, le acercaré mi mano a algún perro y amistosamente la acariciare su pelaje.
2 comentarios:
Y cuando el semáforo de rojo , sabes que seré siempre eso,rojo. Un café, algun día ?
algun dia :).... quedamos con el café pendiente parece
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