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Las Cinco


No quería ver una vez más al rostro que llena de un extraño sabor a sol, sumado al olor a humo de leña y que me evoca a tardes de verano en el campo. Pero ser prisionero de los recuerdos no es algo que me agrade demasiado. Años, siglos tal vez, siento que han recorrido cada poro de mi piel, cada uno de mis cabellos, y el temor me invade mientras el furioso sol del atardecer hiere con bríos, los ojos ya cansados, obligados de mirarlo. Y yo, ansioso concurrente a este espectáculo de nunca acabar, de esta agonía que se hace más lenta cada instante. Solo espero que caiga la noche, la noche en la que contemplaré las estrellas en un abierto resplandor que hace murmurar hasta al más mudo, y ver hasta al más ciego. Pero los milagros no existen, pienso y veo alrededor que todo este espectáculo de luces y sombras, es tan evidente para mí, pero esta tan camuflado de la vista de los demás. Y es que aunque no he visto a nadie en horas, se que no estoy solo. Y además sé que este espectáculo me perseguirá toda la tarde. Cuando las espinas de las flores comienzan a picar, el olor cambia repentinamente como sueños de niñez y sopa en el fogón. El olor a fiesta y a gallina, que recuerdan los orígenes pero también que no pertenezco más a esto. Si ojalá alguien más pudiera contemplar este infierno glorioso, este orgasmo de sufrimiento, se que todos seriamos más buenos con todos los demás y más consientes cuando tomamos decisiones que pueden dañar y herir a los que queremos. Los recuerdos se convierten en un desorden, en un limbo ancestral que trae alegría y tristezas y que trato sin éxito de atrapar entre mis brazos, pero que escapan como pescaditos de colores, de todos los colores, verdes los momentos felices, naranjas, las risas y los amigos, amarillos las esperanzas, azules los miedos, morados los de la inocencia, cafés los de la cordura, rojos las tristezas, rosados las desdichas, y dorados aquellos que no quisiera recordar. Pasan raudos nadando, volando, casi danzando por el estanque del tiempo, pero que no puedo atrapar. Suben al cielo en un cardumen, en un banco de peces, girando en torno a la luna, convirtiéndola en arrecifes de coral y tiñendo de turquesa las inmensidades del espacio. Sigo sin ver a nadie, sin hablar con nadie, pero una voz en mi cabeza, en mi confusa conciencia que nunca había estado aquí, pero que parece que conociera este lugar tanto como las calles donde crecí, me dice que espere, me convence que me quede aquí, que a la alborada, vendrá algo bueno. Y es que espero que haya algo bueno en esta noche de siete colores que es hermosa y terrible al mismo tiempo, pero que se va oscureciendo lentamente

Al fin a la hora en que el frio es más fuerte que la memoria y en la que siempre hacemos la estúpida pregunta de ¿Qué hacemos despiertos aun?, a esa hora, justo a esa hora cuando la oscuridad no me permite reconocer ni mis miedos, en el cielo de repente desaparecen las estrellas, para que la esfera celeste quede apuntando justo hacia el centro de nuestros corazones, en ese instante exacto, ni una milésima de más, ni una menos, sonidos de mi mente se conjugan, se mezclan torpemente. De la nada, una luz se para en el horizonte frente a mí, los peces vienen nadando hacia mí, hablando, gritando, llorando, callando, en una avalancha de colores que se acerca a mí, y de repente me empieza a tragar en una danza de sonidos que me lleva, y entre tantas voces, logro reconocer una palabra, solo una: Ángela. Un nombre, si es un nombre, creo estar seguro que es un nombre. Me rompo a llorar.

Sigo parado en el mismo lugar en el que estoy desde la tarde anterior, pero siento que corro, que vuelo, por valles, montañas, ríos, mares, galaxias, en busca de la fuente de mi gozo, en busca de la primera boca de la primera boca que escuche ese nombre, una tarde de otoño, que me dijo "me llamo Ángela". La busco desesperado a millones de kilómetros, escarbando entre ciudades sin nombre y gente sin lengua, y no entiendo nada de lo que pasa. La confusión arrasa con todo, intento buscarla a ella, pero de la nada vuelvo hacia atrás, mientras los peces se entierran en la arena, vuelvo, como tirado por un resorte, sin mirar atrás, lo kilómetros y los años que he viajado para llegar acá. Siento el vértigo en mi cuerpo y vuelvo a este lugar donde empecé, estancado, trato de moverme pero no puedo, las voces se hacen más graves y el pánico comienza a dominarme, pero no puedo moverme, mientras el alba y su blanca luz, borran con todo a mi alrededor, parece que voy a estallar, y abro mis ojos, ya abiertos y logro reconocer una voz.

¡Ha despertado!, ¡Doctor, está volviendo!.

Miro a mí alrededor, varias personas me miran con la boca sonriente, pero los ojos asombrados, con un gesto desagradable que los hace verse como alienados. Agobiado, muevo el cuerpo y la cabeza, aturdido, hasta fijar mi mirada en un reloj a mi derecha. Son las cinco en punto, y la oscuridad de la madrugada entra por la ventana de la sala. Los doctores, me siguen mirando atónitos mientras, me doy cuenta que mi último recuerdo es de la tarde anterior, en el auto, con Ángela, discutiendo…

Al ver mi mirada perdida, mi rostro desencajado, y torturado por la ansiedad, uno de los doctores, se acerca un poco hacia mí y me dice:

- Lo siento mucho señor, pero su acompañante… –
- Hicimos todo lo que pudimos… -
- Realmente lo sentimos… -
- Llego con vida al hospital… -
- Alcanzamos a tratarla… -
- Hicimos el procedimiento adecuado para estos casos… -
- Realmente lo sentimos… -

Oía al hombre, pero no lo escuchaba, una lágrima corría lentamente por mi rostro. Fue entonces que recordé que mi madre una vez me dijo que los muertos visitan la tierra a las 5 de la mañana para hacerles saber a sus seres queridos que ellos están bien.

1 comentarios:

cloO dijo...

Sabia usted que escribe mas lindo que el escritor mejor pagado del mundo ?
sabia que mis superficiales sagas de vampiros guapos , quedan hechas cuentos infantiles al lado de la poesia en sus palabras?
Sabia usted que hace mucho no escribe con esta pasión y deberia retomarlo ?
Sabia usted que 4 meses despues de escribir eso , iban a ser suyos mis labios ?

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